miércoles, 2 de agosto de 2006

Tres días de locura musical

Diez. Esa nota le pongo al Metalway Festival 2006. El comentario generalizado entre los asistentes es que la organización ha sido de sobresaliente total en todos sus aspectos. Los cientos de servicios por todas partes, las casetas de tickets en varios puntos y las amplias barras evitaban las esperas. Por otra parte, el amplio escenario, la perfecta iluminación, la gran calidad del sonido y las dos pantallas gigantes magnificaron un espectáculo que sólo sufrió pequeños retrasos por causas ajenas a la organización.

Además, no se registraron incidentes de ningún tipo. Todos esperamos que aunque no se cumplieran las expectativas de asistencia, el festival pueda repetirse en los próximos años, ya que su gran calidad corre de boca en boca y ya son muchos los que volverían sin dudarlo en otra edición, en la que los vecinos de la zona tendrán menos miedo a que los satánicos de negro lo rompan todo.

En el plano musical, estos tres días han deparado más gratas sorpresas que decepciones. Antes de que Runic presentara en sociedad su death metal melódico en la primera jornada del festival, Sphinx demostró que sigue buscando un hueco entre la primera fila del metal nacional. Jon Oliva's Pain (lamentable nombre, por cierto) repasó los mejores temas de este proyecto en solitario y algunos de los grandes clásicos de Savatage, antes de dar paso a al speed metal de Metal Church. He de reconocer que conocía bastante poco a los americanos, pero me dejaron una muy buena impresión tanto por la calidad de sus temas como por el despliegue vocal de su cantante. Tras ellos, los portugueses Moonspell centraron su concierto en las canciones más duras de su repertorio. Tralla total.

Por fin llegaba uno de los grupos que más interés tenía en ver. Los Edguy estuvieron tal y como los esperaba. Los chicos de Tobias Sammet animaron bastante al personal, que cantó todos y cada uno de los temas. Tuvieron un guiño hacia Iron Maiden, al tocar los compases iniciales de The Trooper en una pausa de su tema Babylon. "Somos Edguy, somos heterosexuales... bueno, todos menos el batería", afirmó Tobias. Permítame que dude de eso señor Sammet, porque vaya posturitas que pone usted sobre el escenario. Pero bueno, lo que importa es que supieron conectar con el público, que su sonido fue bastante bueno y que luego cumplieron de maravilla con sus fans (a mí me firmaron el 'Mandrake'). Tras ellos, Testament se cargaron más de un tímpano con su poderoso trash metal que no dejó títere con cabeza, justo antes de que Helloween repasara los mejores temas de de siempre durante una hora. Breve, sí, pero bueno, y con un entonado Andi Deris, que cantó mejor que las otras dos veces que había visto al grupo de las calabazas.

Se acercaba la hora de Megadeth, uno de los platos fuertes del festival, aunque a mí me defraudaron bastante. Bueno, debería decir me defraudó, porque no entiendo que el grupo se siga llamando Megadeth y no Dave Mustainedeth (Dave Mustaine's Pain no, por favor). La banda es Mustaine y tres asalariados de la música, ni más ni menos, y si me encuentro con alguno de los tres en la cola del Supersol tened por seguro que no me doy cuenta. El caso es que Dave no estuvo a la altura del nombre que tiene que defender. Empezó mal la tarde al suspender la firma de discos alegando cansancio, con la consiguiente decepción de quienes habían estado haciendo cola. Camiseta verde, pantalón negro, color de piel igual que el cochinillo que baila en el MSN y su voz perdida bajo la música. Dave Mustio llegó, cobró y se fue, pero ¿cantó? Poco después, los dinosaurios de Barón Rojo intentaron quitar el mal sabor de boca con sus clásicos de siempre, incluido 'Hijos de Caín', pero la gente ya sólo pensaba en lo que podría deparar la segunda jornada.


Pese a tocar a las 14.00 de la tarde, Sodom se salió y dejó a la gente muy animada para afrontar lo que vendría a continuación, que no era ni más ni menos que otro los grupos que más interés tenía en ver personalmente: Primal Fear. Estuvieron correctos, sin más, pero me gustó mucho su concierto. Eso sí, lo que no me gustaría es encontrarme a Ralf Scheppers en un callejón oscuro.

Cuando oí por primera vez la ópera metal 'Avantasia' me enamoré de una voz femenina que sólo cantaba una frase, ¡pero de que forma! Indagué cual era el grupo de esa chica y resultó ser Within Temptation, así que me busqué los dos discos que tenían hasta ese momento. A pesar de que su último trabajo es mucho más comercial, no han abandonado sus raíces más metálicas. La verdad es que pensé que en directo perderían bastante y que la única atracción sería ver la increíble belleza de Sharon. Pero no podía estar más equivocado. Se me saltaron las lágrimas oyendo la voz de esa mujer. Tremenda. A mí me encantaron, pero fueron muchos más los sorprendidos por la fuerza de su directo. Desde su cuidada escenografía con columnas y estatuas hasta el más mínimo detalle les salió perfecto. Tres ángeles sobre el escenario: dos de cartón piedra y uno de carne y hueso cantando. Conexión total con el público por parte de Robert y sus incipientes conocimientos de castellano, perfecto sonido, mejor voz, y para colmo todos ellos estuvieron simpatiquísimos luego firmando y atendiendo a los fans. Pienso verlos de nuevo porque hasta ese momento fueron lo mejor que había visto y oido en el festival, y poco cosa los superó luego.

¿Qué decir de Saxon? El que tuvo, retuvo. Se salieron y la gente flipó sobre todo con 'Princess of the Night'. Personalmente habría preferido ver a Gammaray o Rage, que son bandas de ahora y no tuvieron sus años dorados en los 80, pero mereció mucho la pena ver en acción a Biff Byfford y los suyos. Y tras el heavy metal clásico tocaba una nueva ración de trash metal. Kreator se salió. Suena la intro del 'Pleasure to Kill' y tocan 'Enemy of God' para abrir boca. Una hora de concierto, pero una hora de tralla total. Me encantó el grupo tanto por el sonido, como por la voz y la actitud de Mille Petrozza. Con 'Extreme Agressions', 'Pleasure to Kill' e 'Impossible Brutality' dejaron sordo a más de uno. Un diez para ellos.

Blind Guardian fue sin duda el grupo que más gente congregó frente al escenario. Repasaron muchos temas clásicos y también tocaron 'Fly', el single nuevo. La verdad es que nadie consiguió sonar como los Within, pero los de Hänsi no estuvieron mal. Eso sí, se mueven menos que los ojos de Espinete. No sólo tocando bien se conecta con el público, sino también con la actitud, por eso yo le regalaría a cada miembro de la banda un dvd de los Maiden, para que vean cómo hay que moverse sobre un escenario. Los que sí se movieron y estuvieron a un alto nivel fueron los Ángeles del Infierno, que cerraron la jornada con un gran concierto justo tras los geniales Annihilator, que me sorprendieron muchísimo con su potencia y lo bien que sonaron.


El tercer día era en principio el que menos interés despertaba, pero hubo alguna agradable sorpresa, como la de Gotthard y su hard rock muy al estilo de Whitesnake y Scorpions. Los suizos gustaron bastante y estuvieron bastante simpáticos durante su actuación. Antes de ellos había dado su concierto Benedictum, con su extraña vocalista (igualita que el de Testament pero en tía). Juer, qué grande que es la piba y vaya cara de tío que tiene. Por la noche me pidió un cigarro y tuve miedo a decirle que no tenía. En fin, que su concierto estuvo todo lo bien que pudo estar siendo las 15.00 de la tarde.

El concierto de The Gathering resultó un tanto extraño por su suavidad. Entre tanta caña no pegaba este grupo, la verdad, pero resultó interesante de oír... y también de ver, porque la vocalista pelirroja "estaba simpática". Y tras ellos llegaron los Axxis, otra de las sorpresas agradables. Gustó mucho su gran directo, siendo sin duda el grupo que más interés puso en conectar con el público (incluso subieron a una piba y la pusieron a tocar la pandereta). Tanto Bernhard Weiss como la pibita gótica cantaron de categoría y su directo fue muy entretenido. Nevermore estuvo bien, sin más, aunque la verdad es que yo también estaba ya muy cansado y mis oídos no se terminan de acostumbrar a un power metal tan extremo. Y por fin llegó el turno de los chicos del frío. Tengo que decir que los Stratovarius estuvieron mucho mejor la primera vez que los ví, porque cantaron más tiempo y Timo Kotipelto tuvo un mejor día. De todas formas, me volvieron a gustar, pese a lo corto que se me hizo su concierto.

Era el momento para la banda más oscura del festival. Celtic Frost dio exhibición de death metal. A mí me gustaron, aunque la mejor forma de finalizar un festival tan cañero no sea un concierto de un grupo tan lento y con una música tan densa y satánica como este. Por ello me alegré del retraso que sufrieron los instrumentos de Brainstorm, porque gracias a eso cerraron ellos el festival, y además lo hicieron con mi tema favorito del grupo: 'All Those Words', que el público coreó apurando sus últimas fuerzas.

En definitiva, que resultó un gran festival y que todos los presentes esperamos que se repita. Gracias a RocknRock por su gran organización.