lunes, 23 de julio de 2007

Los Testigos de Jehová y el heavy metal

Me ha sorprendido bastante algo que he leído y me gustaría dejar constancia del texto completo. Se trata de un artículo sobre heavy metal supuestamente publicado en un boletín de los Testigos de Jehová. Destaco en negrita los fragmentos más destacados, que no dejan de ser interpretaciones libres y totales invenciones. Mortal la parte en que este personaje descubre a su propio hijo oyendo heavy y le endiña una catea al por mayor, por no hablar de su opinión sobre algunos grupos famosos.

EL ROCK-HEAVY, UN CÁNCER PARA LA SOCIEDAD:
Hermanos, bien es cierto que hay cosas que el demonio ha creado para atrapar a jóvenes y mentes descerebradas, cosas que los apartan del camino de la Salvación. Sexo, drogas, TV,... y muy en especial la música. Quiero hablarles sobre un paupérrimo género musical, el rock-heavy, música que corrompe el alma nada más ser escuchada. Esa es la razón por la cual los rockeros son seres despreciables, seres que gozan de la suciedad y el hedonismo vital, engendros demoníacos sin educación que apenas demuestran emoción alguna. Puede parecer que sean seres vivos, pero desde mi punto de vista, no son humanos. Tienen nuestra apariencia, pero el mal cubre sus almas. No son de los nuestros. Son escoria bastarda que no merece compasión alguna. Es esa manzana podrida que corrompe al resto de manzanas del cesto. Un cáncer a ser exterminado. Por eso, nuestra obligación inmediata es librar de nuestra sociedad civilizada a tales individuos por medio de la discriminación y la violencia. Pero tranquilos, usar el mal para combatir al mal es un servicio al bien, no es algo de lo que debamos arrepentirnos. No es pecado. ¿Acaso es malo matar a un asesino?... ¡Para nada! Más bien es un servicio prestado a la Comunidad.

Esos demonios con apariencia humana, con su carácter burlón e irreverente, están poniendo en peligro a las generaciones venideras, y la Iglesia Católica permanece impasible ante la situación. ¡Incluso sacerdotes católicos han grabado discos de rock! Debería caérseles la cara de vergüenza. Este es otro síntoma de que el catolicismo está en pleno declive, mientras que nuestra impetuosa comunidad sigue en plena brecha. Por lo tanto, sólo hay una solución, apartarlos de nuestro camino con un manotazo inflexible, quemar todo aquello relacionado con el detestable rock (discos, camisetas, publicaciones, e incluso a algún músico). El escarmiento es la única solución viable ante esta panda de majaderos comunistas y de satánicos pervertidos sexuales. Seguid mi palabra, y, unidos, conseguiremos cortar de raíz a tan devastadora y maligna enfermedad de nuestro planeta. Unidos, hermanos, todos contra el rock.

MÚSICOS DEL ROCK-HEAVY; EJEMPLOS DE QUE ES MÚSICA PARA ANIMALES SALVAJES:
Si el seguidor del rock-heavy ya es de por sí un ser despreciable, más todavía lo son todo aquel que practique este género, sea cual sea su mensaje letrístico. Dice la Sagrada Biblia que Satanás conoce todos los caminos para tentar al humano. Así que, pese a que grupos de rock prediquen la palabra del Altísimo, como es el caso de los americanos Striper, no merecen ni credibilidad ni respeto alguno. He aquí una serie de hechos que inducen a pensar a todos aquellos que tenemos la razón en nuestro poder, que el rock es cosa oscura, demoníaca y peligrosa en exceso. El rock es una negación de la vida, así que debe ser prohibido y exterminado.

Conjuntos de rock como Judas Priest (Sacerdote Judas, claro signo de irreverencia religiosa) extorsionaron por medios de llamadas telefónicas, cartas amenazas y visitas sorpresa a dos descuidados seguidores de este grupo americano, los cuales exigían a los dos jóvenes que se quitaran la vida. Los dos incautos muchachos, presionados por el grupo, se suicidaron con una pistola, un arma que había sido comprada por los propios componentes de esta banda y abandonada ante la casa de los dos suicidas.

Otro grupo de psicópatas instrumentados son Kiss (Beso). Han hecho gala públicamente de su deplorable actitud satánica en infinidad de ocasiones. Lo que no saben sus descerebrados fans es que no son humanos. Aquello que el público cree que es maquillaje facial no es más que su piel real. Lo sé porque llevo años investigando este tema, y viejos libros de la tradición judeo-cristiana describen a demonios de cuero y de piel negra y blanca, tales a esta panda de degenerados. Por si fuera poco, su cantante, Gene Simons, tiene como afición entrar por la noche en orfanatos y violar a niñas y adolescentes, así como beber sangre humana cada vez que se levanta, mientras que otro miembro del grupo, Ace Stanley pasó cinco años en un reformatorio por haber matado a su abuela con un rifle cuando tenía dieciseis años. Peter Criss, otro miembro de los malnacidos Kiss, tiene tres denuncias en EEUU por conducta violenta. ¿Semejante basura delincuente merece ser admirada? Merecen una muerte lenta y dolorosa por todo ese mal que han causado, por haber corrompido a nuestra juventud.

Pero si hay alguien que merece ser odiado más que ningún otro grupo son la pandilla de peligrosos desequilibrados mentales que se reúnen bajo las siglas W.A.S.P., que tiene dos significados, We Are Sexual Perverts (Somos pervertidos sexuales) y We Are Satan´s Prayers (Somos oradores de Satán). Cantan canciones con títulos tan explícitos como Fuck Like a Beast (Fornica como una bestia) o The Headless children (Los niños decapitados). W.A.S.P. es el demonio en esencia pura. A estas canciones tontas y groseras hay que añadir su deplorable actitud así como sus conciertos, al cual sólo deben acudir animales lobotomizados y rameras heroinómanas, conciertos en los cuales el grupo lanza carne putrefacta al público, así como gusanos, preservativos rellenos de heces humanas,... y por si fuera poco, su líder, ese sinvergüenza llamado Blackie Lawless, tiene la desfachatez de sodomizar a un maniquí vestido de monja. Pero este grupo es peor de cometer actos aún peores. Aquellos lectores que sean demasiado jóvenes, por favor, que se abstengan de leer las siguientes líneas. Al parecer, el grupo, una vez que han terminado el concierto, se reúnen en el camerino. Allí empiezan a masturbarse los unos a los otros, y eyaculan en un recipiente semejante a una barrica de madera. Llevan años haciéndolo, y lo peor de todo es que no vacían el cubo. ¡Imagínense que olor! Pero lo peor del caso es que se llevan a algún fan; al camerino, y una vez allí, es sometido a diversas vejaciones sexuales, entre la cual destaca el juego del cubo de la risa: los miembros de W.A.S.P. obligan a punta de pistola a sus víctimas a beberse parte de los fluidos, o peor todavía, meter la cabeza dentro de la barrica. Sobran los comentarios para definir una conducta tan retorcida.

Black Sabbath, Pantera y Led Zeppelin introducen mensajes subliminales satánicos en sus repulsivos discos; Marilin Manson, un hermafrodita con síndrome de Down, se dedica a inducir a niños a matar a sus compañeros; los Beatles obligaban a sus seguidores a inyectarse drogas con un bolígrafo; Slayer, Sepultura y Nine Inch Nails te dan consejos de cómo se ha de cometer un asesinato y cómo deshacerse del cadáver; los miembros de Metallica y Van Halen tienen como costumbre fornicar con sus compañeros para descargar tensiones durante la gira; Iron Maiden introducen en sus textos elementos claramente satánicos; los AC/DC pusieron matarratas en la bebida de su cantante,...

No están todos los que son, hay cientos de ellos. Creedme, ellos son el Enemigo. Debemos acabar con él. Juntos venceremos esta guerra contra el mal, contra ese demonio llamado rock, contra su música, contra sus músicos y contra sus seguidores. Creed en mí, mi palabra os salvará de la nueva epidemia, el rock.

UN ROCKERO EN CASA, EL DIABLO EN CASA; MI EXPERIENCIA PERSONAL:
Mi hijo Daniel era un chico normal. Había sido criado en buen ambiente, y era consciente de los peligros del rock. Todo marchaba bien hasta que cumplió los 16 años. Se había vuelto más rebelde e irreverente. Pese a que yo le tenía terminantemente prohibido escuchar música heavy, me desobedeció. No se como, pero adquirió varios discos compactos de grupos de este estilo, los cuales escuchaba mientras yo estaba fuera de casa, reunido con la comunidad con mi esposa. Pero un día llegamos antes a casa que de costumbre y allí lo encontramos, con el aparato de música a todo volumen, sonando sus discos de rock y tumbado sobre la cama.
Me enfurecí, y me ví en la obligación de darle unos buenos azotes. Acto seguido, cogí aquellos repulsivos discos de Iron Maiden, Accept y Judas Priest y los pisoteé con ira. Recogí los restos y los quemé en el jardín ante Daniel. Ví que lloraba. Estaba llorando por sus discos demoníacos. Fue en ese momento en el que fuí consciente en el que comprendí que su alma corría peligro, cual panal de miel es acechado por el oso. No tuve otra opción que darle otra tanda de azotes, allí mismo, en el jardín, ante la atenta mirada de los transeúntes. Ellos hubieran hecho lo mismo que yo. Pese a los continuos reproches de mi hijo, creí que el problema estaba arreglado. Creía que el demonio del rock había sido expulsado de mi hijo, pero me equivoqué.

Tuve un sueño. Mi hijo Daniel estaba escuchando música rock. Del aparato de música surgían llamas y llamas. Acto seguido apareció un músico de rock con cuernos y rabo. Era Satanás. Mi hijo se arrodillaba ante él y se desnudaba. Acto seguido, el demonio lo empezaba a sodomizar violentamente, y lo peor de todo es que mi hijo disfrutaba con ello. Gestos y gemidos de placer eran emitidos por parte de mi pobre hijo. Era el infierno. Desperté entre sudor y lágrimas. Empecé a reflexionar sobre tan horrenda visión, hasta que llegué a la conclusión de que aquello era una advertencia de mi Padre Jehová. Intrigado, me dirigí hacia la habitación de mi hijo, y le desperté. Como de forma inconsciente miré debajo de su cama, y allí encontré de nuevo al demonio: un viejo walkman, varias cintas de cassettes de rock-heavy, y varias revistas de esa nauseabunda música. No pude contenerme. Le di tal somanta de palos que dudo que le quedaran más ganas de escuchar esa música. Me había traicionado; el demonio volvía a estar dentro de él. No tuve otra opción que escarmentarlo duramente por medio del castigo físico. No me veáis como un villano, hice lo que todo buen padre hubiera hecho en mi lugar. ¿Acaso que creéis que es fácil atizar a tu propio hijo con el palo de una fregona durante media hora? ¿Acaso creéis que es fácil para un padre decente como yo encadenar a tu primogénito en una habitación oscura durante un mes? De esta forma fue como expulse el mal de mi casa, y a todos los padres que se encontraran en mi antigua situación se lo recomiendo muchísimo.

Artículo firmado por: Fernando Pérez Mercado, testigo de Jehová